Iglesia Bautista Ozama
  INICIO  |  MAPA DEL SITIO  |  CONTACTO Mapa del sitio






REFLEXIONES  

Cultura de violencia, cultura sin Dios

Basta con leer los titulares de los diarios para darnos cuenta que nuestra sociedad está viviendo en estado semisalvaje, con el perdón de las fieras. Basta con encender la TV o la radio y sintonizar los noticieros para confirmar la gran tragedia humana. Guerras, genocidios, asesinatos, homicidios, violaciones y muertes violentas en general. No podemos negar el hecho de que vivimos en cultura bañada de violencia. Violencia en los dibujos animados, en los videos juegos, en las películas, y en las maneras de presentar las imágenes en las noticias. Violencia en nuestra manera de hablar, en los políticos, en los maestros, violencia y fanatismo religioso. Violencia doméstica o intrafamiliar, violencia en todos los géneros y extractos de la cultura y la sociedad.

Definitivamente nos podemos negar ni la realidad de la violencia en todas sus dimensiones, ni los estragos que esta causa. El dolor, la impotencia, el resabio o el placer son partes de los sentimientos que se entrecruzan entre los espectadores y los actores (que son las víctimas y victimarios) de este teatro dantesco, que van desde los frenéticos espectáculos del circo romano hasta los tristes acontecimientos suscitados en Virginia TECH. La violencia produce daños físicos o psicológicos a otros seres humanos, y también afecta a los animales y la naturaleza en general que dicho sea de paso esta última gime esperando con ansias el día de la redención.

Se afirma que violencia es cualquier secuencia de conducta cuya respuesta de meta es el daño a la persona a la que se dirige. Se ha polemizado sobre conductas agresivas ya que también puede ser psicológica o emocional, a través de amenazas u ofensas. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o la sociedad, porque son crímenes y otras simplemente pasan desapercibidas. Distintas sociedades aplican diversos estándares en cuanto a las formas de violencia que son o no aceptadas.

Algunos estudios no cristianos de la materia1 establecen tres características del caso prototípico de agresión:

  • Intención de causar daño
  • Provocar daño real (no un mero aviso)
  • La existencia de alteración del estado emocional (cólera u otros)

Por norma general, se considera violento a la persona irrazonable, que se niega a dialogar y se obstina en actuar pese a quien pese, y caiga quien caiga. El violento suele ser de carácter dominantemente egoísta, sin ningún ejercicio de la empatía. Todo lo que viola lo razonable es susceptible de ser catalogado como violento si se impone por la fuerza. Existen varios tipos de violencia, incluyendo el abuso físico, abuso psicológico y abuso sexual. Desde el punto de vista psicológico, sus causas pueden variar, porque dependen de diferentes condiciones, como situaciones graves e insoportables en la vida del individuo, falta de responsabilidad por parte de sus padres, presión de grupo (que es común en las escuelas), el resultado de no poder distinguir entre la realidad y la fantasía después de ver televisión o jugar videojuegos, entre otras causas. La violencia es un desastre producido por el hombre. El potencial o la capacidad para la violencia, así como para el amor, son propios de la naturaleza humana; pero las circunstancias condicionan la realización de dicho potencial.

En reportaje que hizo un prestigioso diario de nuestro país donde se buscaba las causas de la violencia en todas sus repercusiones comenzando desde la violencia intrafamiliar hasta llegar a la violencia nacional e internacional. En dicho trabajo de periodismo de investigación todos los entrevistados dos de ellos religiosos exponían que las causas de la violencia tenían que ver con una serie de elementos como: la marginación, el hacinamiento de los barrios pobres, la pobreza, la falta de oportunidades, el resentimiento social, el desempleo, entre otras causas relacionadas con estas. Sin embargo ninguno de ellos mencionó la condición espiritual del ser humano. Cuando hablamos de violencia, pobreza u otros males sociales normalmente hay tres posiciones con relación al origen de estas:

  • La respuesta secularista
  • La respuesta animista
  • La respuesta bíblica.

La respuesta secularista a la violencia y a otros males del ser humano tiene que ver con su cosmovisión que es esencialmente materialista. Para estos, la realidad es esencialmente física, por lo tanto todos los problemas del ser humano al venir de una causa física y externa, la solución de sus problemas (para los que piensan así) están en la dimensión de lo físico o material. Por supuesto que deducimos que esta posición niega la existencia de una realidad espiritual o trascendente, lo que quiere decir que para ellos la búsqueda de soluciones en el ámbito espiritual no es viable ni sostenible.

La repuesta animista ve los problemas del ser humano como esencialmente espiritual. Para ellos el mundo físico es maya, es decir ilusión. Para ellos todos los males, la verdad o la bondad está animado por espíritus, donde la materia no tiene ningún tipo de ingerencia.

 

La respuesta teísta bíblica ve la realidad desde la perspectiva de la Biblia. Sostiene que en virtud de que Dios existe, de que es real, existe también una realidad objetiva, la cual es conocida y ha sido establecida por Él. Por lo tanto la respuesta teísta bíblica aunque reconoce que hay elementos externos que inciden en el desarrollo de los acontecimientos fatales que enfrentamos los seres humanos, estos básicamente son producidos en el corazón del hombre.


¿Cuál es el origen de la violencia?

Nos identificamos plenamente con el planteamiento del teísmo bíblico respecto al origen de la violencia y de cualquier otro mal que aqueje a nuestro mundo. La Biblia no es ajena a esta realidad puesto que el término violencia aparece una 57 en referencias directas.  El término hebreo hamas, que se traduce como violencia., habla de una fuerza ejercida de forma maligna contra alguna persona. Por ejemplo, Caín mató a Abel en un acto terrible de violencia: el asesinato.

  • Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. (Gn. 4:8).

Así comenzó la tradición de violencia de los hombres, que continuó con Lamec:

  • ... que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe” (Génesis 4:23–24)

Éste  llegó a llenar toda la tierra:

  • “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.” (Génesis 6:11).

Desafortunadamente, todavía la humanidad sigue con su inclinación a la violencia:

  • “A causa de la multitud de las violencia claman, y se lamentan por el poderío de los grandes” (Job 35:9).

Después de esta extensa introducción que nos confirma el origen de la violencia iremos a un pasaje que nos servirá de punto de partida en nuestro análisis acerca de la violencia. El apóstol Santiago hablando al respecto dice lo siguiente:

  • ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Santiago 4:1

En este pasaje la palabra de Dios nos confirma que aunque la violencia puede ser estimulada por causas externas, la realidad última es que ésta se origina y se fragua en el corazón del ser humano. Hay razones bíblicas de peso para considerarlo así porque no solamente Santiago lo enfatiza, sino el mismo Señor Jesucristo es claro al precisar que el origen del mal se encuentra en el corazón humano:

  • No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre… Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre. 19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15: 11, 18

El profeta Jeremías describe el corazón humano de la siguiente manera:

  • Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9

Cada ser humano lleva la simiente de maldad dentro sí mismo. Desde que nacimos nacemos con la capacidad de hacer el mal. El salmista confirmando está realidad dice lo siguiente:

  • He aquí, en maldad he sido formado,Y en pecado me concibió mi madre.
    Salmo 51: 5

Estos textos y otros más nos indican que la realidad espiritual caída y alejada de Dios se evidencia en un corazón que es capaz de cualquier cosa. Por eso es la continua exhortación de buscar la dirección de Dios y no dejarnos llevar por los dictámenes de nuestro corazón. ¿Qué sería de cada uno de nosotros si nos dejáramos llevar de las apetencias de nuestro corazón? ¿Dónde estaríamos si respondiéramos puntualmente a sus caprichos? Ahí está la raíz de la violencia y de todos los males que aquejan a nuestro mundo. Es cierto que elementos como la pobreza, la injusticia social y otros elementos más estimulan la violencia, pero es el corazón apartado de Dios que realmente fragua cualquier mal, aun cuando estos elementos no le condicionen.


Cultura hedonista, cultura de violencia

  • ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Santiago 4:1

La carta o epístola del apóstol Santiago va dirigida a las doce tribus de Israel que estaban esparcidas por el extranjero; literalmente la Diáspora, que era la palabra técnica que designaba a los judíos que vivían fuera de Palestina:

  • Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Santiago 1:1

Todos los millones de judíos que había fuera de la Palestina de aquellos tiempos eran la Diáspora. Les escribe a estos judíos con el propósito de recordarle como de be comportarse un creyente. El libro tiene un énfasis práctico y trata diversos temas como la fe y las obras, la responsabilidad social del creyente, la justificación por medio de la fe, etc. El apóstol en su misión de dar respuestas a muchas preguntas y de prevenir una vida llena de excesos motivados por los deseos y el placer nos introduce el tema del capítulo cuatro con una pregunta:

Santiago les plantea a sus primeros lectores y oyentes una cuestión fundamental: si la finalidad de su vida es someterse a la voluntad de Dios o satisfacer sus ansias de placeres que este mundo ofrece. Les advierte que, si el placer es el objetivo de la vida, lo único que van a conseguir son peleas, odios y divisiones. Dice que el resultado de una ansiosa búsqueda placeres es polemoi, guerras  y majai, batallas:

  • ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Santiago 4:1

¿Qué quiere decirnos el apóstol Santiago en este versículo? Que la búsqueda empedernida de placeres trae como consecuencia guerras, desavenencias y explosiones repentinas de enemistad. Esto se evidencia por los vocablos empleados en este versículo:

  • polemoi - Guerras
  • majai - Batallas, pleitos
  • hhdoné - Pasiones, placeres, deleite, deseo, delicia -

Entonces la respuesta a la pregunta de por qué vivimos en un mundo plagado de violencia, es por la búsqueda desenfrenada de placer y deseo. Esto no concuerda mucho con lo que dicen los investigadores sociales, psicólogos y políticos. Para la mayoría de ellos los problemas están en la marginación, desempleo, falta de oportunidades, pobreza, traumas familiares, etc. Sin embargo, La Biblia y la historia nos dicen que no es así.

William Barclay citando a Filón dice lo siguiente:

  • Consideremos la guerra continua que prevalece entre las personas. Hasta tiempo en de paz, y que existe no sólo entre naciones, países y ciudades, sino también entre casas, familiares o, para decirlo mejor, está presente en cada individuo; observen la tempestad indeciblemente rugiente que se produce en las almas humanas, excitadas por el  violento acoso de los asuntos de la vida; y os preguntaréis si hay alguien que disfrute la tranquilidad en tal tempestad, o que mantenga la calma en medio de las olas vivarachas de tal mar.

Son nuestros deseos egoístas que nos llevan a lanzarnos en la aventura siniestra donde se estamos dispuestos a lo que sea, con tal de conseguir aquello que es nuestra obsesión. Las guerras más sangrientas de la humanidad se han dado por deseos y doctrinas. Deseos que son maquillados muchas veces con la cosmética del derecho, sin embargo, no son más que confabulaciones de un corazón sediento de placer. Para satisfacer esos deseos hemos ido a la guerra, a la caldera insaciable del atropello, al espectáculo luctuoso del dolor, y todo esto en nombre de aquello que puede darnos una satisfacción efímera, vana, y sin sentido. Las guerras, la violencia son los medios y las herramientas que los humanos estamos dispuestos a usar para revolcarnos en aquello que nos genera placer. Por eso ante la pregunta de Santiago:

  • ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre ustedes?

La respuesta es: vienen de nuestros deseos; vienen de aquello que nos causa placer, de todas esas cosas por la que la humanidad siempre ha delirado. Es por eso que el mundo de hoy, ha sido denominado un mundo hedonista, es decir, un mundo donde todo lo que importa es lo que te causa hhedoné, placer.

Barclay citando a Filón nuevamente:

  • ¿No es por esta pasión por lo que se rompen las relaciones y se cambia la buena voluntad natural en enemistad desesperada; y los países grandes y populosos quedan desolados por cuestiones domésticas; y tierra y mar se llenan de desastres de ofensivas navales y campos de batallas? Porque las famosas y siempre trágicas guerras todas surgieron de la misma fuente: el deseo de dinero, o de gloria, o de placer. Estas son las cosas que enloquecen a la humanidad.
  • El interés, la necesidad y el placer han acercado a los hombres. Pero esos mismos motivos los empujan sin cesar a aprovecharse de las ventajas de la sociedad sin sufrir sus cargas; y es en este sentido que puede decirse, que los hombres desde que viven en sociedad, se encuentran en estado de guerra. Del espíritu de las leyes. Varón de Montesquieu.

No importan las condiciones sociales, no importan las academias y la educación; no son suficientes las riquezas ni la intelectualidad; ni siquiera las reformas sociales a partir de las estructuras ideológicas, si el corazón no está gobernado por Dios para que sus impulsos sean sometidos, todos nuestros esfuerzos serán como nos lo confirma la historia, infructuosos. Vemos ejemplos de personas que aún teniéndolo todo, sus deseos los han doblegados dejando al descubierto la fiera indomable que llevaban dentro. A pesar de buena educación, de sus riquezas, de su dolce vita, de todas las oportunidades y de tener todas las bondades de la vida a su comando, estos sin embargos fueron y otros son violentos, voraces y desenfrenados, sin ningún tipo de parámetros de la paz, la justicia y el amor. Veamos pues algunos ejemplos:

  • La campaña de terror de Calígula, que llevó a Suetonio a decir lo siguiente: “Hactenus quasi de principe, reliquia ut de monstro narranda sunt”. O sea: “Lo que hasta aquí he dicho cuadra con un emperador; las cosas que de aquí en adelante he de contar son obras más bien de un monstruo. (Suetonio. Los doces césares. Calígula 22)
  • La crueldad de Maximilien de Robespierre en su período del Terror, que lo llevó a morir en la misma guillotina que tanto usó en perjuicio de sus contrarios.
  • La sicopatía de Alfred Rosemberg, gran teórico y propulsor de la política racista nazi, y cómplice directo de una de las más odiosas y despiadadas matanzas que la historia jamás haya registrado.
  • El delirio de Hitler, megalómano, llegó a decir: no hay Dios, y si lo hay es blanco, y si es blanco es alemán y si es alemán soy yo. Resentido social, genio indiscutible del mal, responsable directo de la muerte de seis millones de judíos, en lo que la humanidad conoce como el holocausto.
  • El frenesí de los hoolligans, fanáticos irracionales y sin ningún tipo de cordura que asisten a los estadios de fútbol principalmente en Inglaterra. Allí hacen su propio juego de violencias y desorden. Con sus acciones demuestran que son capaces de propiciar la anarquía, el caos y hasta asesinatos, cuando el partido no llena sus insensatas expectativas.
  • La inseguridad de Nápoles en Italia, es una de las ciudades más violentas e inseguras de Europa. Delincuencia, muerte, crimen organizado, corrupción política y gubernamental y anarquía. Debemos mencionar también la ciudad de Sicilia, y su capital Palermo, cuna de la cossa nostra,  o mafia siciliana. Estos últimos son los creadores del crimen organizado moderno, dejando en su haber una estela de violencia y muerte incluyendo la del fiscal general que se atrevió a enfrentarlos, Giovanni Falcone.
  • La soberbia de los cabezas rapadas del norte europeo, intolerantes, xenófobos y asesinos. Se consideran al igual que los nazis, una raza superior. Persiguen, torturan y matan a las minorías que llegan como inmigrantes como los hispanos, asiáticos, africanos y árabes.
  • La intolerancia diabólica del Ku Kux Klan, auspiciadores del racismo y la segregación en el sur norteamericano de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Persiguieron, torturaron y mataron a los negros. Quemaron sus casas e iglesias y enseñaban desde los púlpitos que los negros eran productos de la maldición de Dios.
  • Los puñetazos de los congresistas asiáticos de Japón y Corea del sur en secciones parlamentarias son comunes. No importando sus investiduras, ni la presencia de los testigos electrónicos de la multimedia, estos caballeros son recurrente en librar la batalla de las ideas no el plano del debate político, sino por medio de los puños y las patadas (que por cierto ellos conocen muy bien).

Sólo la intervención directa de Dios puede eliminar esa inclinación. Para ello, será necesario un juicio divino:

  • “a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra” (Salmo 10:18). Entonces desaparecerán
  • “las violencias que se hacen debajo del sol” (Eclesiastés. 4:1).
  •  Mientras tanto, los cristianos no deben caracterizarse por ser violentos, sino por su amor a la paz
  •  (“... a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” Mateo 5:39)
  • “Vestíos...  de benignidad, de humildad, de mansedumbre” (Colosenses 3:12)

1 Archer y Browne (1989)

2. Dr. Johan Gultman. Premio Nóbel de la Paz. 1987


Reflexiones disponibles

• La iglesia que transforma al mundo II
• La iglesia que transforma al mundo I
• Creación o Evolución
• Simonía en la iglesia
• Lo que Dios Espera de Sus Hijos
• Cultura de violencia, cultura sin Dios
 




 
 
Calle Bonaire no. 87, Ensanche Ozama, Santo Domingo, Santo Domingo Este, Republica Dominicana
Teléfono: 809-592-2245 / Fax: 809-592-2245 / E-mail: info@iglesiabautistaozama.com