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Simonía en la Iglesia
Por Otto Sánchez
En la tribuna está el vendedor de esperanzas que repite a manera de estribillo: “si siembras con fe” todos tus problemas desaparecerán. Todos quieren el éxito y el bienestar que exhibe. Su imagen luce tan impecable, como la de un “lord” inglés. La perezosa cabellera que atesora como manto sagrado, se mantiene déspota e indiferente ante los movimientos de su bien peinado portador, con ademanes que son cuidadosamente escogidos, mediante un meticuloso proceso de depuración de imagen, para la “gloria” del Señor.
Su tiempo es pautado y coordinado por las hermanas manecillas de un “Rolex presidential”, lo que hace que se incremente el valor de su muñeca. Para mantener el equilibrio que toda persona de su categoría debe tener en la otra articulación porta un brazalete en oro, cuyo valor sobrepasa el presupuesto anual de cualquier familia promedio de un país con economía emergente. Su traje Hugo Boss comprado en una tienda de aeropuerto internacional, sirve de marco a la impresionante corbata Hermés que le abraza el cuello. Sus zapatos oscuros y modernos no tienen nada que envidiarle a los usados por Donald Trump o Rico Mc pato. Ese dispendioso “looks” solo se ve amenazado por el incremento intruso de las medidas abdominales, que parecen multiplicarse más que unas crías de curios. Sin embargo su sobre peso no le inquieta mucho, pues está muy conciente que ese percance parece venir por default, como consecuencia del paso de los años, una agenda apretada y por las finas degustaciones a la que es sometido su ejercitado sentido del paladar.
A una distancia moderada está su sonriente y bien maquillada esposa, que con una sonrisa frisada, parece afirmar todo lo que su “príncipe” dice. El ensayado encanto que posee es reforzado por el resaltado color de unas uñas postizas que cambia según la caprichos congénitos de mujer y que combina siempre con el peinado de su pelo tintado que parece una pieza de museo bien cuidada. Sus aderezos, trajes, y zapatos solo son superados por Imelda Marcos. Ella es la compañera de cruzada, su amiga, su asesora y su accesorio de lo que significa un matrimonio feliz.
El púlpito es el escenario donde sus presentaciones de fe son vistas y escuchadas. Es allí donde el spotlight hace su trabajo resaltando su figura, argumentos y ofertas que solo se activan por medio de la fe. Es allí donde el derroche de glamour no se amilana por las críticas de lo que él llama sus detractores. El Habla de sí mismo, de su fe, de sus milagros, de sus logros, de sus mil batallas, y todas ganadas, producto de su esfuerzo y poder. Las evidencias que saltan a la vista parecen revalidar lo que con tanta vehemencia afirma. Amparado por la presencia de una banda musical que podría dejar en Liliput a cualquier sinfónica local. Las voces entonan loores que elevan al más arrítmico hasta los mismos peristilos o pasillos del cielo. Se usan luces, ritmos novísimos y conservadores, que van desde las notas puritanas del siglo XVII hasta los brincos, ropas de tallas más grandes y frases cortadas de los llamados raperos de Dios. Todo tiene un fin, una meta, un propósito: Exaltar el nombre del Señor.
El público que le escucha dice un amén, más sincronizado que una mantra hindú. Están de pie, la multitud le escucha con euforia que ya ronda la histeria colectiva. Vienen de todas partes, en evidente demostración de fe y perseverancia. El estacionamiento compite con cualquier estadio en un partido final. Se pueden ver los espacios VIP en el cual no hay cabidas para vehículos que no reflejen que lo que se predica adentro es verdad. Todo el mundo busca su bendición y toque, pues ahí se encuentra la unción; unción que como iniciado e iluminado no la tiene todo el mundo. Es su esfuerzo que lo ha llevado a transitar por los mismos pasillos de la gloria aquí en la tierra. Cuenta como antes su vida era un fracaso, sin propósitos y sin sentido. Cuenta como anhelaba salir de los sombríos callejones de la miseria, que se entrecruzan siempre con el dolor, las enfermedades y la derrota. -Fue un día que Dios tuvo misericordia- dice siempre, cuando le reveló aquello que le había sido vedado por tanto tiempo. Según él, fue una tarde lluviosa de octubre cuando Dios le visitó en aquella habitación estrecha donde todo su patrimonio podía recorrerse con tan solo una mirada. Fue allí donde Dios le dijo que todo a partir de ese momento cambiaría y que aquellas derrotas de fe se convertirían en inconmensurables triunfos, abundancias desbordantes y un ministerio relevante de dimensiones globales. No solo creyó en aquella experiencia, sino que vive por ella, con la firme convicción de que la realidad de aquella supuesta visión depende ahora más de él que Dios.
Comenzó su tarea para conseguir aquello que dice que le pertenece, sus días están llenos de novedades fantásticas, que parecen confirmarle que va por el camino correcto. El afán de demostrar que sus experiencias vienen de teofanía lo llevan a ser decidido y no temerle a ningún tipo de retos y desafíos. Parece no tener límites, ni sufrimientos en un mundo plagado de calamidades y obstáculos. Proclama abiertamente que es un hijo del rey, que no transita por las estrechas calles de las calamidades y que los sufrimientos de otros se debe a su falta de fe. Pero que él puede lograrlo todo por tiene a Cristo que lo respalda. Es encantador, y tiene las llaves de lo que él llama éxito. Tiene toda una “teología” para sustentar lo que cree. Tiene una habilidad helénica para presentar sus argumentos llenos de un sensacionalismo espectacular. Ha sido atacado por diversos frentes. Aquellos frentes rivales o contrarios a sus derroches en el “nombre de Dios”.
Escribí hace algunos años esta introducción a propósito de un libro que siempre estoy animado a escribir pero que siempre me resisto a terminar. El personaje del relato es ficticio, sin embargo cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, porque este perfil encaja muy bien en muchos palabreros que se llaman a si mismos representantes de Dios, porque se ven como distribuidores exclusivos y concesionarios de esa franquicia divina que se le da muy pocos. Estos individuos que son tantos hombres como mujeres andan por el mundo predicando un supuesto “evangelio de poder” o “súper fe” que se caracteriza por tres elementos primordiales amparado bajo la sombrilla del pragmatismo:
• La prosperidad o bienestar financiero
• Evangelio de la salud
• Énfasis en los milagros y en el mundo paranormal, metafísico o sobrenatural.
Este tipo de alocución se ha difundido con mucha popularidad en el mundo actual porque se mensaje es efectivo en corazones sedientos de vanidad y condiciona a lo material. Es común ver convocatorias masivas a estadios donde estos personajes se presentan haciendo demostraciones de poder donde el supuesto culto a Dios se convierte en un culto a la personalidad de quien se dirige a la audiencia. En estos supuestos servicios de fe se explota “en vivo” y “vía satélite” las esperanzas y los sueños de los seres humanos sedientos de salud, prosperidad económica y en fin de una vida sin sufrimientos. Nos preguntamos que dice la Biblia al respecto. ¿Pertenece al patrimonio teológico de las Escrituras todo esto? Vayamos a la palabra de Dios y ella nos dará las respuestas a estas preguntas.
Comenzaremos con un pasaje de la Escrituras que ustedes y yo conocemos. Me refiero al caso de Simón el mago.
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande 10A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios 11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Hechos 8: 9-11
Simón el mago no era un personaje raro en el mundo antiguo. Había muchos astrólogos, adivinos y magos, y en una era crédula tenían una gran influencia y vivían cómodamente. En esta ocasión se ve el primer encuentro del cristianismo con las prácticas mágicas, tan extendidas por el mundo grecorromano de aquel entonces:
Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. (Hechos 13:8)
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. (Hechos 16:16)
Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. 14Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? 16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa, desnudos y heridos. 17Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. 18Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. 19Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. (Hechos 19: 13-19)
Simón ha dejado su nombre en el lenguaje común, pues la palabra simonía significa todavía la indigna compraventa de puestos eclesiásticos y el tráfico de cosas santas.
La Ciudad de Samaria fue fundada por el rey del reinado del Norte Omri:
• Y Omri compró a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte; y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueño de aquel monte. (1Reyes 16:24)
Este rey fue malo como todos los reyes que tuvo Israel o Reino del Norte. Finalmente este reinado cayó, siendo ocupada la ciudad por Salmanasar rey de Asiria en el año 722 a. de J.C. Este rey de Asiria lo que hizo para disolver el principal bastión de los hebreos que era la capital, Samaria, trajo personas de otros territorios ocupados por ellos y los mezcló con los judíos. De esa manera se disolvió la nación hebrea y se fusionaron con las naciones que llegaron.
• Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. (2 Reyes 17:24)
Al mezclarse se disolvió la nación hebrea dando origen a los samaritanos. Los hebreos que quedaron siguieron adorando a Dios, pero también a los dioses de las naciones que llegaron.
• Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados. (2 Reyes 17: 33)
Sin embargo quien hace eso, a fin de cuentas no está agradando a Dios, porque a Dios no se le sirve a medias. O le honramos, dándole todo a él; o no estamos haciendo nada. El versículo que continúa dice lo siguiente:
• Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 35con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis sacrificios. (2 Reyes 17: 34, 35)
En este pasaje del capítulo ocho del libro de los Hechos de los Apóstoles, vemos desde el versículo cuatro hasta el siete vemos al evangelista Felipe predicando en la región de Samaria. Allí el hizo Dios lo utilizó de una forma maravillosa:
• Predicando el evangelio (versículo 6)
• Liberando a endemoniados (versículo 7)
• Sanando a los enfermos (versículo 7)
• El pueblo estaba gozoso (versículo 8)
Vemos a Felipe realizando un ministerio de poder, lo que trajo un gran gozo en la ciudad. Los samaritanos no eran ateos, creían en Dios, pero a su manera. Ellos estuvieron atentos al mensaje de Felipe. Sin embargo este mensaje no era del todo desconocido puesto que Jesús ya había estado antes y muchos samaritanos creyeron en él (Juan 4). También sabemos que los samaritanos esperaban al Mesías:
• Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. (Juan 4: 25)
Los samaritanos estaban sedientos de significado. Esperaban al Mesías; esperaban encontrar alguien o algo que le pudiera salvar y darle sentido a sus vidas. Realmente sabían que la vida que tenían no era la mejor, y que probablemente había algo mejor que lo que ellos conocían. Sin embargo, esa sed de Dios, pero sin conocimientos de él los hacía muy vulnerables. El deseo de cambiar, de tener algo mejor, de tener reposo y descanso, de tener la paz que sobrepasa todo entendimiento los llevó a poner su fe que le prometiera todo lo que ellos buscaban.
“La ilusión combinada con la ignorancia lleva a creer y anhelar cosas a expensa de la verdad”
Esa sed, esa esperanza fue lo que aprovecho el tal Simón llamado el mago, para aprovecharse y engañar a los samaritanos. Simón era uno de esos impostores que seducían al pueblo con artimañas y falsedades. Se dedicaba al ocultismo, profesaba predecir el futuro, evocar a los muertos, hacer curas milagrosas; y la superstición popular era el terreno propicio para satisfacer su ansia de dinero.
Hemos visto las características del mensaje de Felipe y las reacciones del pueblo a su ministerio. Ahora veremos las características del mensaje de Simón el mago y las reacciones del pueblo.
• Ejercía la magia (versículo 9)
• Engañado la gente de Samaria (versículo 9)
• Se hacía pasar por algún grande (versículo 9)
• Oían atentamente (versículo 10)
• Le estaban atento (fuera de si) (versículo 11)
• Engañado por mucho tiempo (versículo 11)
• Decían que era el poder de Dios (versículo 10)
Estas particularidades distinguían a Simón y al pueblo. El anhelo sin conocimiento no sirve de nada. Aquí vemos a personas que tenían conocimiento de Dios; que tenían presencia de cristianos entre, pero con una profunda ignorancia del carácter de Dios y su mensaje revelado en las escrituras. Esto no solo se ve en el orden espiritual; se ve también en el orden social. Una nación ignorante se muere. Sus ciudadanos se limitan a existir y son arrastrados para los espejitos y golosinas que le presentan aquellos que lo dirigen y que dominan. Una iglesia ignorante está tan mal como un pueblo ignorante. Son llevados a creer todo lo que digan, son seducidos, engañados simplemente porque le dicen que vienen en el nombre de Dios. La Biblia dice:
• Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. (Isaías 5:13)
• Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron. (Jeremías 4: 22)
Como podemos ver el ignorar lo que Dios ha dicho, y ha establecido lleva literalmente a la muerte. Sin embargo, volviendo a las reacciones del pueblo samaritano al mensaje de Simón el mago, lo que más llama la atención es que para ellos Simón venía de parte de Dios. El texto dice:
• A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. (Hechos 8: 10)
El pueblo sediento de Dios, pero ignorante creía fervientemente que Simón venía de Dios. Creía que lo él decía y hacía venían de un Dios único y verdadero. Sin embargo, Simón aprovechó el hambre espiritual del pueblo, dándoles golosinas y entretenimientos que mitigaban el apetito pero no los alimentaba. Le daba el placebo que ellos querían consumir. Tenía un variado de menú de trucos, artilugios que literalmente ponían al pueblo al borde de la locura y de la histeria colectiva. Al igual que los fariseos, era un ciego guía de ciegos; un caronte conduciendo su desdichada tripulación hasta las mazmorras tétricas de los infiernos. Aquel seudo-dios tocaba su réquiem luctuoso dirigiendo aquellos que marchaban en procesión en su propio funeral, si darse cuenta. Tenían los sentidos embotados. Eran ciegos del alma, que habían endurecido su corazón y cerrado sus oídos. Se ponían fuera de sí con las marionetas místicas y esotéricas de aquel que sabía lo que los ingenuos querían.
Hoy en día tenemos muchos Simón que mercadean con la palabra de Dios y que ponen fuera de si a aquellos que buscan entretenerse con las experiencias místicas que les ofrecen. Hoy también al igual que aquellos días tenemos los milagreros que dicen venir en el nombre de Dios. Hoy al igual que en aquellos días, las personas son seducidas por los milagros instantáneos al por mayor; por las ofertas de prosperidad y salud; y por las promesas de bienestar dadas solamente por fe.
¿Qué dice la Biblia al respeto? ¿Por qué hoy al igual que antes nos encontramos con personas que se dejan arrastrar por los “Hamelín” religiosos? Las repuestas a estas preguntas y otras relacionadas están en las Escrituras.
1. Los engañadores vendrán porque así está escrito.
a. Endiosamiento
b. Poder económico
c. Vanidad
d. Engaño
Contraste entre Cristo y los estafadores de la fe.
Cristo Estafadores de la fe
• Humilde Arrogantes
• Manso Maldicen a quienes están en su contra
• Compasivo Indiferentes
• Conocedor de las Escrituras Ignorantes
• Abierto a los demás Guardias bien armados
• Jesús entro en burrito a Jerusalén Andas en Jets privados
• Se hospedaba en casas Los más caros y lujosos hoteles
• Se veía a si mismo como el menor Se ven ellos mismos como los más grandes
• No mentía Mienten y se contradicen
• Nació en un pesebre Viven en palacios como reyes
• Estaba bajo la autoridad de Dios No rinden cuentas a nadie
SIMONÍA NO ES CONVERSIÓN
Decir simonía no solo significa engaño, compraventa, deshonra; significa también ser una persona que no tiene a Jesucristo en su vida. Cuando vemos la vida de Simón el mago, vemos varios ademanes, o muecas religiosas:
“Recibió” el evangelio.
• “También creyó Simón mismo…” Hechos 8:13a
Este mago hizo una “profesión de fe” pública. Fue evidente ante todos los moradores de Samaria lo que él hizo; sin embargo esto no significaría que fuera real. Muchos personas hacen muecas religiosas motivadas por la emociones del momento; por estar pasando por alguna situación especial y activan una “fe” temporal.
Otro ejemplo de fe temporal son los nueve leprosos que estaban pasando por un momento difícil y que tuvieron fe en Jesús, pero no fueron capaces de rendir sus vidas a él (Lucas 17: 11-19). El hecho de que una persona haga una decisión pública por Cristo no quiere decir que sea genuina. Es un corazón subordinado a Dios lo que indica la autenticidad de ésta y no las poses que alguien pueda asumir.
• No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7: 21
Muchas personas aparentemente creen; sin embargo no son verdaderos creyentes, y se juzga a la iglesia del Señor por las malas acciones de éstos. Muchos llegan a ser muy activistas pero realmente están lejos del Señor.
• Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí… Isaías 29:13
• Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Mateo 15: 8
Se bautizó
• “… y habiéndose bautizado…” Hechos 8:13b
Simón no solo creyó, también se bautizó. Este hecho nos indica que Simón tenía ciertos conocimientos de los procedimientos bíblicos. El sabía como debía manejarse y como se hacían las cosas. El sabía que Jesús había dicho que había que bautizarse:
• Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mateo 28:19
Simón sabía esto; así que se bautizó. Su coartada era perfecta. Tan perfecta era que estaba siempre con Felipe. Por eso es que el bautismo no puede salvar a nadie. No somos salvos por confesar, ni por bautizarnos, ni por ninguna acción nuestra. Somos salvos por la gracia soberana de Dios derramada en nosotros.
Tenía vida ministerial
• “… estaba siempre con Felipe…" Hechos 8:13c
Vemos a un Simón, que “cree” y que se “bautiza”. Ahora lo vemos junto con Felipe. Las motivaciones de Simón no eran por supuesto la de servir al Señor; sino las de aprender de Felipe lo que él consideraba destrezas para poder hacerlas también. En el corazón de Simón no había nada de amor ni para el Señor y mucho menos para Felipe. El era un ególatra, un megalómano que quería que el mundo orbitara en la dirección de sus intereses. He visto personas que quieren ministerio, liderazgo y posiciones, no porque quieran servir al Señor y procurar el bienestar de los demás; sino porque quieren poder, dinero y reconocimiento. Quieren estar sentado en trono, ejercer dominio, influencia y canalizar sus malsanas intenciones a través de los cándidos que le siguen. Simón elaboró toda una estrategia para poder conquistar el terreno que había perdido por la llegada de Felipe y del evangelio a Samaria:
• A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Hechos 8: 10, 11
Simón tenía una franquicia de engaño sin competencias en toda Samaria. La gente le seguía trayéndole poder, prestigio, fama y dinero que estimulaban su vanidad. Sin embargo cuando llegó la luz de Cristo por medio de Felipe aquellas personas se olvidaron de Simón. Se olvidaron de la magia y de los engaños para seguir el camino de la verdad y de la libertad por medio de Cristo. La Biblia dice:
• Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hechos 8: 12
Las multitudes ya no estaban con Simón estaban con Felipe. No quiere decir que todos eran verdaderos cristianos, aunque si muchos creyeron de corazón. Sea por novedad, por sinceridad, o necesidad, la gente estaba con Felipe y Simón lo sabía y tenía que hacer algo. Por eso fue capaz de “creer”, de “bautizarse” y estar cerca de Felipe.
Como podemos ver, los elementos externos en la vida de este simoníaco podían seducir a cualquier persona acerca de la autenticidad de su fe; sin embargo, la reprensión final de Pedro nos indica que la conversión de Simón no fue genuina:
• Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que está. (Hechos 8: 20-23)
Podemos decir con seguridad que Simón representaba una espiritualidad falsa, y aquí se revela claramente su engaño. La verdadera devoción a Dios se distingue de la espiritualidad fingida. Este Simón creyó y fue bautizado. El aceptó el hecho de los milagros obrados por Felipe y el hecho del poder detrás de los milagros. Sin embargo, Simón no fue convertido. Su motivación básica, antes y después de su creencia, era egoísta. Simón estaba impresionado por los efectos visibles de la imposición de manos y creyó que se podía comprar el poder para hacer lo que los apóstoles podían hacer:
• Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Hechos 8: 18, 19
El no estaba interesado realmente ministrar a otros; sólo le interesaba el poder y el prestigio que adquiriría con él. Esta exaltación del yo es siempre un peligro para el predicador y para el maestro. Simón se olvidó de que hay ciertos dones que dependen del carácter. El dinero no puede comprarlos. Aun en la vida cristiana él buscó adelantar sus intereses egoístas; y eso es sólo un síntoma del corazón y su depravación. El no conocía nada de la cruz, con su sacrificio. No mostró ninguna disposición de ser crucificado con Cristo. En síntesis ni las señales, ni los milagros, ni la prosperidad material, ni la retórica, ni los encantamientos de una personalidad deben llevarnos a creer que una persona viene de Dios, porque todo es puede ser falsificado.
Las credenciales del verdadero Ministro.
Hay dos elementos que no pueden ser falsificados; uno es el correcto manejo de las Escrituras y el otro es la integridad que exhibimos cuando nadie nos está viendo. A las epístolas del apóstol Pablo a Timoteo y a otras más (Tito, Filemón), se les llama Epístolas Pastorales, porque son instrucciones sobre el manejo de la iglesia que se les da a los pastores.
El uso correcto de la palabra de Dios.
Pablo exhorta a Timoteo a manejar bien las Escrituras porque esta es una responsabilidad imprescindible del ministro.
ILUSTRACIÓN: El albañil y el estudiante universitario
• Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15
A quienes Dios nos ha llamado al ministerio, debemos entender que una de los requisitos imprescindibles y por lo tanto no negociables para ejercerlo es la capacidad de enseñar bien las Escrituras:
• “… apto para enseñar…” 1 Timoteo 3: 2
• Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. 1 Timoteo 4: 6
• Esto manda y enseña. 1 Timoteo 4: 11
• Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. 1 Timoteo 4:13
• Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 1 Timoteo 5: 17
• Esto enseña y exhorta. 1 Timoteo 6: 2
• Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 2 Timoteo 2:2
• Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. 2 Timoteo 2: 24
• … retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 10Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. Tito 1:9-11
Todos estos textos bíblicos nos indican que si hay algo que debe distinguir imprescindiblemente a un pastor, o a un maestro cristiano es el uso correcto de la palabra de Dios. Una persona que diga que Dios le ha llamado a administrar la palabra y no lo hace correctamente está en seria falta delante de Dios y las consecuencias pueden ser desastrosas. Pablo le recuerda a Timoteo que lo que hace ser aprobado delante de Dios es el uso correcto de su palabra.
Leamos nuevamente el texto de hoy:
• Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15
Pablo usa toda una terminología para describir lo delicado de esta labor.
1. Procura con diligencia. Esta expresión denota la persistencia ferviente en lograr una meta. Timoteo, como todos lo que predican o enseñan la palabra, debía hacer un esfuerzo máximo para impartir la palabra de Dios de manera completa, precisa y clara a sus oyentes. Esto es crucial para contener los efectos desastrosos de las enseñanzas falsas.
2. Usa bien. Significa literalmente “hacer un corte recto”. Se refiere a la exactitud que requieren oficios tales como la carpintería, la plomería y la labor artesanal que hacia Pablo en la elaboración de tiendas y artículos de cuero. La precisión y la exactitud se requieren en la interpretación bíblica, más que cualquier otra ocupación, porque se está tratando con lo que Dios ha dicho. No prestarle la seriedad que la palabra de Dios requiere no solo es vergonzoso e irresponsable, sino que acarrea juicio para quienes osen hacer esto. La Biblia dice en un texto que se refiere a personas que pretenden usar la palabra de Dios con liviandad lo siguiente:
• Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Santiago 3:1
Aquí Santiago presenta cuan dañino puede ser una persona que haga mal uso de la palabra. Santiago dice de una lengua mal usada lo siguiente:
• Un fuego (v.6)
• Un mundo de maldad (v.6)
• Contamina todo el cuerpo (v.6)
• Inflama la rueda de la creación. (Toda su esfera de influencia) (v.6)
• Mal que no puede ser refrenado (v. 9)
• Veneno mortal (v. 9)
• Maldecimos (v.9)
Cualquier creyente puede hacer mal uso de la lengua y hace daño por supuesto, pero cuando es un ministro que está mal usando la palabra como plataforma, las consecuencias pueden ser irreversibles.
3. La palabra de verdad. Se refiere a toda la palabra de Dios. El mensaje de Dios para el mundo. Ese mensaje de Dios para el mundo comienza en Génesis y termina en Apocalipsis. Toda persona que administra la palabra de Dios, que lleva su mensaje debe entender que debe predicar todo el consejo de Dios. Pablo despidiéndose de los hermanos de Mileto le dijo lo siguiente:
• …porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. Hechos 20:27
Indicativos de un mal manejo de las Escrituras.
• Citar un pasaje de las Escrituras al comenzar la predicación y nunca más volver a él.
• No hacer una exégesis del texto. Es decir dar una explicación del texto donde nos preguntamos: ¿Quién lo escribió? ¿Por qué lo escribió? ¿A quién lo escribió?.
• Predicar de un solo tema. Es común que por la codicia que tienen ciertos supuestos predicadores solo predican del dinero, de dar, etc. poniendo en evidencia sus apetitos de dinero.
• Hablar más de sus experiencias que de lo que dice la Biblia.
• Hacer del púlpito una tarima artística
• Uso de elementos electrónicos para persuadir a los oyentes. (música, luces, máquinas de humo, efectos de sonidos, etc.).
• No orar.
• No estudiar la palabra, ni buenos libros.
• Subestimar lo que es el acto de la predicación.
No manejar bien las Escrituras trae ruina moral, emocional y espiritual. Las consecuencias pueden ser eternas, llevando a los ingenuos, simples o ignorantes a las mismas llamas del infierno.
A la luz de lo dicho anteriormente debemos llegar a la conclusión que estamos viviendo tiempos peligrosos donde los simoníacos y estafadores de la fe han proliferados como nunca:
• También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 2 Timoteo 3: 1-5
Estamos en estos tiempos. Estamos siendo testigos oculares de la decadencia de nuestra sociedad; del ocaso de los principios, de los valores y de las buenas costumbres. Estamos viendo desfilar personas supuestamente representantes de Dios que compran y venden sus conciencias por las alhajas de este siglo. Supuestos representantes de Dios que danzan como la serpiente al son de sus encantadores. Otros deslumbrados, siguen las candilejas y el proscenio dejándose seducir por las actuaciones baratas de las marionetas de lucifer. En síntesis ni las señales, ni los milagros, ni la prosperidad material, ni la retórica, ni los encantamientos de una personalidad deben llevarnos a creer que una persona viene de Dios, porque todo es puede ser falsificado. En primer lugar, es el uso correcto de la palabra de Dios, como ya lo hemos visto.
Necesitamos hombres y mujeres que no finjan, que no ponen precio ni a su moral, ni a su fidelidad a Dios. Que honren a Dios y a todos aquellos que han escrito las páginas gloriosas de la fe con el fluido bermellón de su sangre. Dios nos llama y su voz retumba como eco ensordecedor en los portales de nuestras conciencias y en los más remotos rincones de nuestros corazones. Dios nos llama a ser fieles. A que no olvidemos sus principios y en el transitar por este mundo nunca olvidemos las palabras de Nehemías al pueblo.
• …No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Nehemías 4: 14
• Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15
Las credenciales del verdadero Ministro.
Como ya hemos mencionado, hay dos elementos que no pueden ser falsificados; uno es el correcto manejo de las Escrituras y el otro es la integridad que exhibimos cuando nadie nos está viendo. La integridad es primordial en la vida de todo creyente y más en un ministro porque quien da la aprobación de lo que nosotros hacemos es el Señor que pesa los corazones.
• He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo... Salmo 51:6a
La integridad.
La historia y el tiempo presente están llenos de personas que fueron brillantes en sus actuaciones públicas pero que en lo privado eran todo lo contrario. Aún en los relatos bíblicos encontramos que no fue Simón el mago el único que asumió una imagen cristiana. Podemos citar personas que hicieron lo malo delante de Dios y querían mantener las apariencias. Citemos el pecado de Acán:
• Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. 21Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello. Josué 7: 20, 21
Ananías y Safira son un ejemplo de esto también:
• Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apóstolesb. Hechos 5: 1, 2
En la vida cristiana no es solo el testimonio público, también es primordial el privado. Cuando nos preocupamos por vivir una vida tomando en cuenta la buena imagen pública, y haciendo en lo privado todo lo contrario, entonces nos convertimos en unos hipócritas. Es fácil mantener una imagen de integridad pública. Es fácil manejarse con seriedad, en la tarima del mitin, delante de las cámaras de TV y en el púlpito. Pero el gran reto que tenemos los creyentes especialmente los ministros es mantener una vida de integridad tanto en lo público como en lo privado. Simón el mago tenía una vida cristiana pública aceptable, porque creyó, fue bautizado y estaba en el ministerio con Felipe. Sin embargo, como ya hemos visto esto no lo constituyó en un verdadero creyente y mucho menos en un ministro. Volvamos al consejo de Pablo a Timoteo:
• Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15
En este pasaje Pablo exhorta a Timoteo usar bien la palabra de verdad, es decir manejar bien las Escrituras como ya hemos visto. Un verdadero ministro se caracteriza por manejar exponer bien la palabra de Dios y en segundo lugar debe manejarse con rectitud en lo público y en lo privado. En este pasaje el apóstol usa dos términos que son descriptivos de la integridad.
Aprobado. El vocablo aprobado (dókimos) significa literalmente “resistir la prueba”, “aceptable”. Es decir uno que pasa por la prueba de Dios. No por la prueba de los hombres, porque esa puede ser fácil, porque los seres humanos solo vemos lo que está frente a nuestro ojos. Es Dios quien da la aprobación de si lo que estamos haciendo está bien o no. Sin embargo los seres humanos lo que queremos es quedar bien ante los demás, no importando lo que hagamos en nuestra intimidad. El verdadero siervo de Dios aprobado por Dios es aquel que se comporta con rectitud, verdad, honestidad tanto en lo público como en lo privado.
Avergonzarse. Este vocablo (anepaísjuntos) puede ser traducido como irreprensible, no tiene en el momento nada por lo cual tenga que arrepentirse. Que no sea dado a acciones vergonzosas ni públicas ni privadas. Aquí el texto no quiere decir que no quiere decir que el pastor es perfecto, que no peca. No es eso lo que dice, lo que dice que es que si cometemos algún pecado debemos confesarlo y arrepentirnos y no comenzar a vivir una doble vida, porque ahí si tenemos acciones de que avergonzarnos. Es una de las primeras exhortaciones que Pablo le hace Timoteo:
• Pero es necesario que el obispo sea irreprensible… I Timoteo 3:2
Esta palabra tiene la misma raíz etimológica que avergonzarse y significa que no está inculpado, es decir que no tiene expediente en su contra o alguna acusación. Los hijos de Dios debemos con absoluta integridad y mucho más aquellos que nos dedicamos al ministerio. En ninguna parte de las Escrituras veremos que dice que las acciones estén por encima del carácter. Por el contrario un buen carácter, una buena actitud llevará a buenas acciones.
Todo esto nos lleva a la conclusión que lo que distingue a un verdadero ministro del Señor no son los milagros, ni las supuestas demostraciones de poder, ni el derroche y despliegue de recursos económicos, ni los testimonios fantásticos que éste pueda hacer, porque todo esto es superficial, falsificable y vano. Es la integridad lo que Dios valora, lo que le agrada. Lejos del show, del bullicio está un Dios que se sienta a contemplar las intenciones de nuestros corazones. Por eso nuestra preocupación es agradar a Dios por sobre todas las cosas. Con nuestros pensamientos, con los latidos de nuestro corazón, con nuestra respiración, con nuestro sudor
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